jueves, 3 de noviembre de 2011

El Monstruo En Mí (2)

Finaliza hoy, más temprano de lo que parecían prometer mis palabras ominosas, la reseña de esta fantástica antología. Aunque de la antología en general hablaré después.
Como ya di suficiente información en el anterior post, vamos directamente a hacer sangre.

TUMBAS EN LA CIUDAD

Esta fábula urbana, con moraleja incluida, amalgama con gran maestría el mundo interior y el exterior del personaje principal. Encierra en sus pocas páginas una gran filosofía que mira al ombligo propio para ver en él reflejado el rostro de una sociedad decadente como es la nuestra.
Su inicio, quizás demasiado socarrón para mi gusto, es no obstante la mejor forma de iniciar la escalada emocional que nos propone Nachob. Es una escalada ardua, llena de sin sabores y en cuyo culmen sólo vamos a encontrar el amargo sabor de la realidad. Pero precisamente por eso mismo merece ser escalada.
Aún así, su brevedad y su naturaleza le hacen un poco de mella, haciendo que pase algo desapercibida entre el resto, como un fantasma triste y melancólico del que nadie se percata.

NO HABRÁ DESCANSO EN LA MUERTE

No. No. No me he olvidado de un relato. Ni muchísimo menos. Más bien al contrario. La reseña de Casa Ocupada está al final de esta reseña por motivos que quedarán esclarecidos en su debido momento.

El relato corto se presta a pequeños anecdotarios que tienen como única finalidad llevar al espectador en un viaje estremecedor hasta el ansiado punto final que redondea la cocción de lo que había sido la historia.
Y sí, "No habrá descanso en la muerte" está incluido en esa serie de historias.
El hedor dulzón a voodoo es tentador desde la primera frase, que en sí evoca tanto que nos introduce de golpe y porrazo en la ambientación de la historia. Así, la historia sucede ante nuestros ojos tan impregnada por esos versos ominosos de una forma indefectible, que el autor es libre de desarrollarla sabiendo que la imaginación del lector añadirá el atrezzo necesario.
No obstante, la perversidad del villano se me antoja tan intensa que, aunque no dudo que existan personas tan inquinas y malvadas en este mundo, produce una sensación caricaturesca que me arranca de forma inevitable de la historia, muy a mi pesar. Y si bien así el final queda redondo en su gran justicia, mi alma pérfida hubiera preferido algo más de injusticia en su protagonista.

OCHO ESFERAS PLATEADAS

La fobia, el phobos absoluto, lo atávico que en nuestro interior anida sin poderlo nosotros evitar. En ese lugar repulsivo y desgarrador que cada uno guarda en su psique es donde el Terror, el verdadero Terror, subyace retándonos a que busquemos esa fuerza, esa pulsión tanática, que nos enfrentemos a aquello que nos repugna, nos asquea, nos llena de escalofríos y pesadillas.
Sólo si somos capaces de enfrentarnos a nuestros propios miedos, a nuestras propias pesadillas y hacernos uno con ellas, uno con eso que es tan parte de nosotros que nos repele magnéticamente; sólo si somos capaces de ser uno con nuestra fobia, en definitiva, podemos llegar a alcanzar esa grandeza de donde nacen las pesadillas más monstruosas.
Y Nachob, con dos cojones de acero, no es que salga del aprieto vivo para contarlo. No. Nachob se introduce en las entrañas más repulsivas de su propia fobia y emerge vestido e investido en ella, tan poderoso en el interior de su propio miedo como para provocar el mayor de los miedos a su alrededor.
Posiblemente el segundo mejor relato de la antología. O el tercero...

NI EL INFIERNO QUERRÁ TU ALMA

Y llegamos, desgraciadamente, al relato que menos me ha gustado de toda la antología. Desgraciadamente, esta historia corta no termina de llegarme en ningún momento.
No te dejes influenciar, lector ocasional, que no es para nada un mal relato. Está escrito con tanta delicadeza y tanta empatía para con sus personajes como el resto. El Monstruo que está escondido en sus palabras no es menos fiero ni menos terrorífico.
Pero es tan terriblemente corto y pulcro en su resolución que, a pesar de la sensación de desesperanza y desgracia que pesa sobre cada frase, no consigue transmitir todo el horror que, en mi opinión, la historia merecía.

EL HOMBRE QUE SOÑABA CON MARIPOSAS

Con este relato tuve una sensación muy curiosa.
Sus primeros compases me agradaron, me agradaron mucho de hecho, pero no tanto como otros de la antología.
Posteriormente, me encontré metido en un ambiente que parecía diseñado por el hijo bastardo de Clive Barker y H. R. Giger con un mucho de mitología lovecraftiana estampado en las paredes. Y esa ambientación me agradó sobremanera. Me parece sublime la descripción del universo que fabrica Nachob para nosotros a través de su protagonista, el detallismo de cada una de las escenas lleva a introducirte por completo y sin remedio en el cuadro que nos había pintado en quitina y fluidos.
Pero a esas alturas, la historia me parecía un tanto insulsa comparada con el gran escenario. ¿Por qué?
Por referentes comunes.
Y aquí llegamos al terrible mundo de los spoilers. La sensación y la idea de este relato para mí ha sido tan subjetiva que me es imposible relatarla sin dar pistas o directamente contar tramos enteros de la historia. Así que yo ya lo he advertido.

¿Qué referentes comunes? Pues Mátrix, Dark City y Existenz se encontraban ahí, acechando. Bien, el mundo real y el mundo imaginario en el que están encerrados los protagonistas de las citadas películas y del relato en cuestión no dejan de ser versiones bastante más divertidas del clásico Mito de la Caverna del señor Platón, pero ha sido tan explotado últimamente, y en el caso de Existenz tan similar en su organicidad a la historia que nos ocupa, que por un momento me sentí terriblemente decepcionado.
De esa decepción nació algo aún más peligroso. Nació la sospecha de que algo más se ocultaba detrás. Y ese pensamiento fue terriblemente pernicioso, pues me hizo darme cuenta rápidamente de lo que ocurría.
Y como ya he avisado de los spoilers, seré explícito.
Me di cuenta de que el protagonista no se enfrentaba a un terrible mal que apresaba a la humanidad, sino que se trataba de algo benigno. En un primer momento me imaginé una nave espacial en la que los humanos viajaban en animación suspendida.
Incluso aparece la palabra "nave" en el relato.
Pero de nuevo son los referentes los que me hacen llegar a esa conclusión. Porque, ¿acaso la historia del Navío Negro incluida en Watchmen no es terriblemente afín a este relato? ¿No es harto frecuente la historia del que se encuentra malinterpretando lo que le rodea y produciendo terribles crímenes en su camino?
Pronto, los terribles insectos llenos de humanos a medio digerir se me transformaron en transportes cómodos, las sanguijuelas en fantásticos sanadores de las heridas y cuando el pobre
blizz fallece a manos del protagonista llegué a sentir más pena y empatía por el bichito que por el desesperado Arturo.
Demonios. ¡Demonios! Lo que había aparecido como un terrible "pero" ante mis ojos inicialmente, esa sensación de "predecibilidad" que tenía todo, se transforma de repente ante ese asesinato en una ola de emociones hacia ese universo tan maravillosamente descrito en el que Nachob nos introdujo antes. Pronto me siento terriblemente fascinado, maravillado, del universo orgánico que me rodea. Y sí, me recuerda a Existenz, me recuerda a Mátrix, pero de forma que el relato se erige como enorme torre inexpugnable que hace sombra a las dos películas. Cuando aparece Juan, no hago más que dejarme guiar por su maravillosa explicación, hasta salir al vasto mundo.
Y os juro que cuando la ballena estelar surca el cielo rodeada de sus hijos, camino a su mar natal donde fallecer, mi corazón se encogió y casi afloran lágrimas a mis ojos (o habría sido así de haber tenido corazón, cosa que no tengo). La imagen poderosa de la mariposa sideral conteniendo en su abdomen al viajero de las estrellas se me aparece tan poderosa y cristalina que no he podido evitar intentar dibujarla.


Resumiendo, que de un relato que inicialmente prometía poco ha dado lugar a uno de los relatos más hermosos que he tenido el placer de leer. De lo más recomendable.

CASA OCUPADA

Al fin llego al relato que es tan importante en la antología que hasta es nombrado por Juan Ángel en el prólogo.
Y no es para menos.
Porque es el mejor relato de la antología sin lugar a dudas. Una de las historias más maravillosas de terror que he leído nunca. No puedo extenderme tanto como con otras reseñas.
O quizás sí que pueda, pero no quiero.
Porque con sólo unas palabras queda definida mi opinión sobre este relato. Y, como estoy hablando de Nachob, a él se las voy a robar.

Este es el relato que a mí me hubiera gustado escribir.



RESUMIENDO, QUE ES GERUNDIO

Nachob, y Saco de Huesos, nos han regalado una antología que se define y a su vez define el cacareado género fosco.
No va a encontrarse el lector de terror del todo a gusto entre estas páginas si no es capaz de abrir su mente.
Porque de eso se trata el fosco. De abrir caminos no explorados. De usar la oscuridad como guía, en lugar de la luz, para encontrar lo mismo que con ésta pero desde otra perspectiva.
Amor, odio, rencor, venganza. ¿Acaso no están echas las pesadillas de la misma sustancia que los sueños?
Si alguien lo duda lo más mínimo, le recomiendo que lea este Monstruo de la literatura corta, que no va a quedar defraudado.

LO MEJOR Casa Ocupada, El Hombre Que Soñaba Con Mariposas
LO PEOR Ni El Infierno Querrá Tu Alma, De Sueños Y Monstruos

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El Monstruo En Mí (1)

Hace relativamente poco, José Ignacio Becerril Polo, más conocido como Nachob, durante la presentación de "El Monstruo En Mí" y ante la pregunta cruel y sin compasión de cierto personajillo del público comentaba lo importante del feedback para un autor.
Porque un autor debe escribir porque necesita escribir y para sí mismo y todo ese rollo. Pero es el feedback con su público el que le hace mejorar, le hace pulir esos pequeños detalles que aún le fallan, le ensanchan el ego en los momentos bajos y le dan una cura de modestia cuando lo necesita.
En definitiva, el feedback es la corriente que pule al autor.
Por eso, cuando Nachob me firmó su libro me resultó imposible no tomar una decisión. Y además, por si fuera poco, antes de despedirme de él se lo prometí.
Y el hombre que da su palabra debe cumplirla. O al menos intentarlo hasta la muerte.

¿Y qué le prometí? Pues queda claro: reseñar "El Monstruo En Mí". ¿Fácil? Ni por asomo. Porque ahora me encontraba en la tesitura de tener que leérmelo entero. ¿Y si no me gustaba? ¿Y si me aburría desde la primera página?
Pero no sólo eso. Una especie de código de honor jamás escrito me obligaba a escribir una reseña sincera. Es más, él mismo parecía exigirla en su presentación. Por todos los dioses antiguos y nuevos, ¡sincera! ¿Y si era una bosta de vaca pinchada en un palo? ¿Y si no merecía la pena el papel en el que estaba impreso?
Bueno, eso último no iba a pasar porque, seamos sinceros, la gente de Saco de Huesos tiene buena iniciativa pero no es gilipollas, y no iban a publicar un mal libro.
Pero, ah, terrible duda, ¿y si no me gustaba? Me ponía en el compromiso de decirle no ya a la cara si no, peor, en el fuorum público de internet al señor Nachob "Mira, Nachob, todo fantástico pero, mejor, dedícate a plantar habichuelas."
Que es fácil si uno no conoce al autor (ejemplo práctico: "Dan Brown, todo fantástico pero, mejor, dedícate a plantar habichuelas.") Pero con Nachob había compartido cervezas. ¡CERVEZAS! Por los siete círculos del Infierno, si insultar a alguien con quien uno ha tomado cervezas no está penado con la fulminación instantánea rayo de Júpiter mediante es que estamos rezando a los dioses equivocados.
Pero en fin, la cosa ya era inevitable. Había hecho una promesa y debía cumplirla.
Así que, por hacer honor a los relatos antes de que desaparezcan fugaces de mi terrible memoria, me pongo a reseñar en capítulos "El Monstruo En Mí". Cada capítulo contendrá los relatos que me ha dado tiempo a terminar en el día, así que si un día voy en transporte público y me da tiempo a leerme cinco relatos, ahí estarán, y si otro día estoy más vago que el sastre de Tarzán y no me leo ninguno, os quedáis sin dosis.
Así de cruel es la voluntad de quien escribe.
Finalizando ya este prólogo inecesariamente largo, ahí tenéis el primer fascículo.


TÍTULO El Monstruo En Mí
CULPABLE José Ignacio Becerril Polo (alias "Nachob")
AÑO DE EDICIÓN 2011
EDITORIAL Saco de Huesos
GÉNERO Fosco, por supuesto
CATEGORÍA Antología de Relatos

SINOPSIS Dentro de nosotros hay un monstruo que se oculta, que acecha, que teje retorcidas elucubraciones para justificar sus más bajos instintos. Que cuenta cuentos macabros y se ríe como una vieja. José Ignacio Becerril Polo quiere mostrarte al monstruo que hay en él. Sin subterfugios. Sin disfraces. En toda su crudeza. ¿Te atreverás a mirarle sin apartar la vista?

ANTECEDENTES PENALES DEL CULPABLE Zaragoza, 1966. Padre de familia feliz y escritor aficionado muy aficionado a escribir, lleva desde el 2006 publicando y compartiendo sus cuentos e historias en diversas páginas de Internet con mayor o menor fortuna. Ha tratado de participar también en el mayor número de certámenes, antologías y publicaciones que ha podido, con relativo éxito. En todo caso no se puede quejar porque el viaje ha sido divertido y ha conocido muy buena gente.
También como resultado de su primer año de literato se auto regaló un recopilatorio de relatos titulado Un Año De Palabras, que a juicio de sus selectos lectores tiene casi tantos aciertos como ausencias de tildes. Además del libro que tienes en tus manos, tiene pendiente de publicar otra antología: De Hombres Y Monstruos, con la editorial AJEC.

LA CIUDAD INHABITADA

Con este pequeño relato dividido en partes y capítulos y con epílogo y todo nos da la bienvenida el bueno de Nachob.
Si bien puedo adelantar que el final me resultó algo predecible a partir de cierto punto (aproximadamente entre el segundo tercio y el tercer cuarto), no es menos verdad que la culpa la tuvo cierto relato corto que leí hace años con una premisa semejante.
Que por cierto también me resultó predecible a partir de cierto momento porque yo mismo había estado a punto de parir una idea semejante.
O lo que es lo mismo, que dudo mucho que otro lector con semejantes antecedentes en su haber de muñecas rusas encuentre predecible el final de esta historia. Pero, más importante de todo, de entre todas las versiones de esta misma historia que he tenido el placer de leer mi favorita es la de Nachob, y eso que se tiene que enfrentar con uno de mis hijos no-natos, con toda la potencialidad que éstos tienen, así que no es moco de pavo ni mucho menos.
Ya sin dar tantas vueltas absurdas al tema, cuatro escenas aparentemente inconexas demuestran ser parte de un mismo cuadro observado a través de un prisma de extrañeza. Poco a poco, el horror va impregnando hasta el ambiente más bucólico, dando lugar a la pesadilla y la desesperanza con una maestría que produce escalofríos.
Sólo le puedo achacar que no me gustan nada ciertos detalles del epílogo, demasiado, como decirlo, vinculantes con el relato. Nachob y aquellos que me lean sabrán a qué me refiero.

DE SUEÑOS Y MONSTRUOS

He de ponerme serio y declarar firmemente que este relato no me ha gustado. Y no por ningún problema técnico, que el lenguaje usado es perfecto y la historia fluye de una forma orgánica y bien estructurada. Tampoco por los personajes, ya que empatizo de forma natural con ella desde sus primeras palabras y me impresiona en su lenguaje y su fuerza él, lleno de carisma. Si quieres que me ponga tiquismiquis, el epílogo no me termina de agradar, pero quizás sea porque éste cumple la función de recoger los preciosos retazos de personalidad que había dibujado Nachob y ponerlos al servicio de la historia.
Y es que lo que no me gusta es la historia. No me ha gustado nunca esta historia. No, no me refiero a que hubiera leído antes el relato de Nachob y luego me lo hubiera encontrado aquí, como de improviso, como un conocido un tanto inaguantable al que de repente te encuentras por la calle. Es el trasfondo, no pocas veces usado en la literatura de terror, que ha servido como excusa para cientos de historias. Algunas mejores que la versión de Nachob, la mayoría peores.
Pero en todos los casos, me producen un absoluto rechazo estético, quizás por encontrarlos, digamos, demasiado simplificados.
A lo mejor el problema soy yo, que quiero ver complejidad donde no debe haberla. Y sin "a lo mejor".
Pero como para gustos colores y a mí el que me gusta es el octarino... Ahí queda eso. Un gran relato que no me gusta nada.

TODO ESTÁ HECHO

De igual modo, este relato te hace imaginarte el final como uno de los posibles. El juego del autor, con gran maestría, nos confunde al principio pero no con maldad.
Es frecuente, desgraciadamente, que el autor se ponga intelectualmente por encima de sus lectores confundiéndolos de forma perniciosa. Lo único que se consigue con eso es que el lector se sienta insultado y odie al autor.
Pero Nachob no incurre en ese error ni mucho menos. Todo lo contrario, si confunde al lector es simplemente para intensificar la experiencia, dar un nuevo gusto, una nueva tonalidad, a un color no desconocido, ni mucho menos.
Las descripciones de este autor aquí cobran una importancia absoluta, perfilando todo cuanto acontece en esta historia de un modo tan plástico que si cerrásemos los ojos posiblemente veríamos algunas de las escenas flotando delante nuestra.
Y entonces los abriríamos sin remedio, pues no son escenas que sean agradables de ver.
No obstante, una de las teorías que no pude evitar hacerme sobre la conclusión del relato, y que se mantuvo en vilo hasta la última escena, me gustó un poco más que la versión de Nachob, y se la incluyo aquí en cursiva. Abstenerse los que aún tengan por leer esta historia o los que no amen los what-if apócrifos.





Me mantuviste engañado durante toda la narración, sólo cuando aparece la foto de la niña me di cuenta de que tenía que ser el padre y del cambio temporal. Hasta entonces, la ilusión de que la escena del policía era un flashback se mantuvo firmemente en mi cabeza.
No obstante, nunca imaginé que se trataba de un policía. Dejas claro desde el principio que no se trata de una persona normal.
Es más, yo me había imaginado que se trataba de un burócrata del Infierno, que se encargaba de iniciar el proceso administrativo para la condena de su alma y su tormento eterno, y que los policías no iban a encontrar rastros de lo que el psicópata había hecho, más al contrario, una de esas casualidades del destino lo iba a condenar al anonimato más absoluto.
La frase "El Demonio mismo debería leerlo" le dio alas a mi idea.





CONTINUARÁ...

domingo, 4 de julio de 2010

Aire para respirar

En esta ciudad de tebeo, en esta ciudad de chiste, en esta ciudad de eternas obras y eterna autosuficiencia, ocurre un suceso tan paranormal que bien merecería una visita del equipo de Íker Jiménez.

Porque en esta, nuestra ciudad, existe la pretensión orgullosa y megalómana de convertirse en 2016 (si los dioses Mayas nos lo permiten y no acabamos todos como en una superproducción de Emmerich) en Ciudad Europea de la Cultura. Posiblemente porque alguien en las altas instancias pensó que eso de cultivarse era enterrarse en una maceta y echarse abono.

Esa teoría cobra verdadera relevancia en las carteleras de cines. Si no, no es explicable que, productos como Air Doll, ni si quiera sean estrenados en nuestra parrilla; y en cambio "cosas" que no merecen calificativo alguno, como La Venganza de Ira Vamp o Campamento Flipy, campen a sus anchas durante semanas.

Air Doll es una película japonesa de autor, basada en un manga poco conocido. Ole. Y, por si fuera poco, trata de una muñeca hinchable que cobra vida.
Esta propuesta intimista, a la que pretendo asistir aún a costa de realizar una pequeña excursión a provincias más civilizadas, ha pasado por completo desapercibida para los dueños de las salas más comerciales o independientes.
Y eso que sí que pudimos disfrutar de otras obras igualmente independientes como Repo! The Genetic Opera o la maravillosa Déjame Entrar.
Pero no. En este caso la bizarrez de la idea es excesiva, una sobredosis para los programadores de las salas.
A pesar del reconocimiento internacional del director y la obra, de las buenas críticas y, ¡qué coño! ¡Que es una muñeca hinchable que cobra vida!

Nada. En lugar de cine de autor, mierda. Lo dicho, abonando la cartelera para ver si crece un matojo de tomates o de pimientos y acabamos siendo la Ciudad Europea de la AgriCultura (con todo el respeto por el sector agrario, por supuesto).

En fin... Éste, por su parte, va a invertir en cines ajenos en lugar de malgastar tiempo y dinero frente a productos infectos. Desgraciadamente, no todo el mundo puede permitírselo.
Para dar un poco de envidia, el tráiler:

http://www.youtube.com/watch?v=bywKifNzeKo

domingo, 24 de mayo de 2009

Calabazas en el Trastero: Entierros




Lo he intentado comunicar personalmente a todos los autores en los blogs que dieron a "Calabazas en el Trastero".Si ha existido alguna confusión, lo lamento. Alguno no dio dirección. Y una en particular no se me abre.
Espero que aquellos que no me han podido leer de esa forma, lean al menos por aquí, en público, lo que tengo que decir.
Para empezar, pido perdón por haber tardado tanto en leer la antología. Ha sido una etapa muy convulsa en mi vida, y eso me ha impedido leer estos relatos a la velocidad que me hubiera gustado.
Para seguir, felicitar al equipo de la Biblioteca Fosca por su trabajo, su dedicación y la iniciativa; y agradecer la colaboración de Nocte y la publicación de Vision Libros. La edición es una auténtica maravilla en calidad, en el orden escogido para los relatos, en la maquetación de los mismos y, no menos importante, David M. Rus ha hecho un trabajo magnífico con la ilustración de la portada.
Y como último preludio a la opinión, decir que me siento terriblemente orgulloso de que un relato mío se codee con tan grandes muestras de literatura. Cada relato nuevo que leía me hacía sentir más feliz de que mi "Moroaica" se encontrase entre tan grandes escritos.
Ahora, sí que sí, mi opinión de cada uno de los relatos.

El Tratado de Michael Ranft: Asimilar un relato de terror a "La Confesión de Randolph Carter", de H.P. Lovecraft, debería ser un motivo de orgullo para cualquier escritor. El inicio de este relato me conducía a tal conclusión. Su final no. Su final supera la obra de Lovecraft. Tomando un tono de pseudociencia propio de finales del siglo XIX y principios del XX, añadiendo la leyenda clásica al relato, empezamos la antología con un grandísimo relato corto de terror que nos hace presagiar que hemos hecho una gran compra.

Certificado de defunción: El Enterrador no podía faltar en una Antología sobre los Entierros, y aquí no faltan sepultureros, enterradores y otros seres de semejante función. Aquí, es el protagonista de una historia que nos conduce a un final inevitable, horrendo, genial. La sensación se sublima de las palabras al lector, provocando el frío, el miedo, la desesperación y el dolor del pobre protagonista, al que es inevitable cogerle cariño dada su carisma.

De cómo el señor alcalde acude al debate nocturno de Buddy, "el Enterrador": Lo dicho. Enterradores de todas las raleas posibles. En esta pequeña obra (en cuanto a extensión, que no en cuanto a calidad literaria) la simpleza de la historia ejerce de mazazo al lector, unido al arrollador encanto de un protagonista que, en estado de gracia, nos regala un terror inesperado y maravilloso.

Todo es empezar: Maravilloso escrito acerca del trabajo del enterrador. Con un fino sentido del humor no exento de escalofrío perverso, los dos protagonistas nos atrapan sin remedio en la red de su profesión, conduciéndonos sin demora hasta una conclusión simplemente genial, redondeándose a sí mismo con su propio título.

La procesión de las plañideras: Quizás el más onírico de la antología, lleno de fantasía horrenda y leyenda profana, que deja entrever a través de una lírica profusa, compleja, barroca y cuidada (cuales bajorrelieves de una iglesia bien construida, llenos de terrores inimaginables para conmover a los profanos) una historia magnífica que llena de pesadillas las noches del lector.

El cruce de la música: Entrando de cabeza en un género de terror desgraciadamente explotado hasta la saciedad, consigue arrancar pepitas de oro de una mina que parecía agotada, dando lugar a una historia más que original, más que interesante, más que seductora, cual cocinero que consigue sacar de unos huevos fritos con patatas una delicia gastronómica.

Cosecha de huesos: La habilidad del escritor nos engancha para recorrer junto al protagonista una larga y lenta marcha por un paisaje desasosegante, tan bien construido que las moscas salen de la revista y nos rodean, el calor reseca nuestras gargantas y el olor a polvo y a muerte inundan la habitación donde estamos leyendo. Poco a poco, plantando semillas de inquietud aquí y allá, el escritor consigue con su paciencia cultivar una cosecha de miedo puro en nosotros.

No somos nada: Ágil, cruel, despiadada, divertida. Una maldad corta e intensa, en un estilo directo (a la yugular) que nos implica más de lo que deberíamos estar dispuestos en la perversidad celópata y en la psicosis de las vengativas protagonistas de este relato. Ejerce de soplo de aire fresco en los asfixiantes ambientes de la antología (como debe ser entre tantos Entierros), pero un aire lleno de rumores malintencionados y monstruos humanos.

Moroaica: No voy a cometer la insensatez de comentar mi propio relato, que de eso han de encargarse otros ;).

... Y evitar los malos pensamientos: Entre tanta maldad, tanto horror, tanta perversidad y tanta muerte, las sonrisas afloran entre la inquietud, y la magia que invade sin previo aviso a la realidad nos permiten soñar durante la lectura de este hermoso cuento. Reflejando una realidad compleja y difícil, con tintes de leyenda moderna y potencial para despertar la imaginación del lector.

Una tumba vacía: Genial relato que nos retrotrae a una infancia no del todo perdida, llena de olor a polvo, monstruos de la imaginación y lugares tenebrosos mas atractivos. Cuando descubríamos nuestro lado más oscuro y nos déjabamos seducir por aquello que más miedo nos daba. La sonrisa se tuerce al final, en un acto de empatía con el Mal.

Y llorarán por ti: No podía faltar un relato de esta calaña, que nos condujera por el túnel del más terrible de los miedos que puede sentir un ser humano, nos provoque una reacción vagal ante la incertidumbre, la indefensión y la angustia existencial más insoportables para, en el momento más inesperado, golpearnos con una revelación que da una vuelta de tuerca más al tema de esta antología.

Es mi trabajo: Y, para terminar con tan terrorífica reunión de relatos, nos encontramos con una historia hermosa, que aborda el dificilísimo tema del existencialismo, del miedo a lo que se haya al otro lado de la vida, de las fronteras, del último viaje, de lo que representa, de lo que dejamos atrás, de por qué debemos dejar cosas atrás. Y lo aborda con habilidad, dejándonos sentir una pizca de horror y desconcierto ante una situación fantasiosa que, como sutil metáfora, nos guarda un reflejo de la realidad y nos deja un sabor agridulce, pero más dulce que agrio, como colofón a esta maravillosa reunión de relatos.

sábado, 2 de mayo de 2009

La Dejaron Estrenarse

Al fin se estrenó. Al fin la vimos. A mí me ha encantado. Hacía mucho tiempo que no veía una película de vampiros tan buena. Podría decir, casi sin equivocarme, que desde "La Sombra del Vampiro" no he visto otra mejor. Incluso la perversa "El Ansia" me gustó un poco menos que ésta, y "Cronos", aún siendo original e interesante, la veo desaprovechada, desgraciadamente.

Lo más interesante de la película es que no es una historia de vampiros. Perfectamente funcionaría si la niña no fuera una vampiresa, al menos lo más importante: la relación entre ellos, el renacer sexual, el descubrimiento.
Pero, para subrayar y enfatizar el discurso, hay vampiros. Y, por Stoker, qué vampiros. Nada de bellezas sobrenaturales fosforitos (y no sólo hablo de "Crepúsculo", que Anne Rice también tiene mucho de ese rollo); nada de maquineros fiesteros en una continua juerga sangrienta, peleándose con pistolas (en mi opinión, nada es tan cutre como un vampiro con pistolas... excepto Alucard de Hellsing). No. Estos vampiros son vampiros CLÁSICOS, vamos, los vampiros de los que todos sabemos pero que nunca vemos en las películas.

Además, están tratados con una naturalidad que los vuelve más impactantes que los vampiros que normalmente vemos en el cine. Aquí no harán un primer plano de cada uno de los poderes, para que el espectador se dé cuenta. En cambio, su naturaleza vampírica es rodada de lejos, con sutileza: no se vanaglorian de serlo, sino que lo son, y punto. Desde ese primer salto en las barras de juegos (escena sublime por lo sencilla que parece y la carga que posee de sobrenaturalidad) hasta la manifestación más intensa de su naturaleza vampírica (que no es de sus poderes, sino de sus debilidades), todo transcurre para ella como tiene que transcurrir: como si llevase pasando lo mismo cientos de años. Casi con desgana.

Gran parte de la responsabilidad de tanta maravilla en este tema la tiene el director y su elección de planos y su dirección de actores, pero otra buena parte la tienen los actores que, aún siendo niños, desprenden una naturalidad y una expresividad inquietantes (vale, el niño tiene escenas en las que parece oligofrénico, pero, leches, por alguna razón tendrán que meterse con él en la escuela); la niña, en particular, es una genial actriz (y tiene unos ojos increíbles); y, por si fuera poco, los efectos especiales. Que son tan sutiles en algunos momentos que ni parece que estén, y es así como deberían usarse los efectos especiales (¡aprende, Nolan, cómo hacer un Dos-caras creíble y torturado!).

Para algunos quizás peque de lenta, y no lo voy a negar, es una película lenta. Pero es que tiene que ser así, tiene que ser nieve posándose en el espectador hasta el clímax final. Una grandísima película que merece ser vista con la mente abierta.

martes, 21 de abril de 2009

Déjame Entrar

"Blackberg. Puede que pienses en trufas de coco, tal vez en drogas. "Una vida ordenada". Te imaginas una estación de metro, extrarradio. Después no hay mucho más que pensar. Sin duda vive gente allí, como en otros sitios. Para eso se construyó, para que la gente tenga algún sitio donde vivir."
.-John Ajvide Lindqvist, "Déjame Entrar"


Todo comienza en esa frase, extraída del primer capítulo de ese libro. De procedencia sueca, como el mismo autor, esta pequeña novela (que sin duda pronto tendremos traducida y publicada aquí) fue el primer paso para lo que se está convirtiendo en un fenómeno.
Pero ese fue el primer ingrediente.

Tomas Alfredson es un director de cine, también sueco, que, al menos según IMDB, comenzó en la televisión para acabar filmando películas como "Spermaharen", "Kontorstid", "Fyra nyanser av brunt" ("Four Shades of Brown") y "Dear Mr Barroso".Evidentemente no he visto ninguna de esas películas. Para algo son películas suecas que aquí no han llegado, que aquí no se estrenarían de llegar y que, sinceramente, dudo que llegase a ver de estrenarse.

La cuestión es que Tomas Alfredson fue escogido para dirigir la adaptación al cine de la novela de Ajvide, dando lugar a: "Lat den räte komma in" (vale, falta un acento sueco, de esos que son un circulito encima de una palabra, pero mi teclado se muestra inflexible a ese respecto); traducido al inglés como "Let the right in" y al español como "Déjame entrar" (sí, sé que tiene poco que ver, pero al menos no lo han llamado "Vampiriza Como Puedas", "Vampiros de Hielo", "Soñando, soñando, y sangre chupando" o "Vampire Nation"; y, conociendo a los TraduceTítulos españoles, es de agradecer).
Presentada en el festival de Sitges, la película se ha llevado todos los halagos. Al parecer, la historia de este niño maltratado, de su amiga pálida y nocturna, del pequeño pueblo donde transcurren sus aventuras, está llegando a los corazones más hastiados del vampirismo de novela rosa que nos intentan vender últimamente en cine y televisión. Hay escenas que, de forma unánime en la red y en las revistas de cine, quedan grabadas en la retina. Hay personajes reales. Hay una dirección de actores que se dice sublime.

Entran ganas de verla, ¿verdad?

Yo me creía en un lugar civilizado y culto. Vale, no era el sitio con más cultura de Europa, pero sí la suficiente como para satisfacer medianamente mi paladar. Algo es algo.

No ha sido estrenada aquí.En ningún cine.De toda la provincia.

Ninguno.

Para esta ciudad de culturales aspiraciones (porque aspira a ser cultura, o eso vende), esta película, esta joya del género fantástico (como se la conoce en toda Europa), no existe.
Pero, eso sí, no hay sala en la que no esté estrenada "Fuga de Cerebros".Es evidente.

En fin, intentaré esperar una semana o dos para que la estrenen, antes de plantearme emigrar a otra provincia para verla.

Y a vosotros os aconsejo lo mismo, de estar en mi situación.

sábado, 7 de marzo de 2009

WATCHMEN

1985. Pero no 1985 de nuestra línea temporal. En algún momento, durante la Edad de Oro, algunas personas decidieron contraatacar a los ladrones enmascarados, convirtiéndose en justicieros enmascarados. Ese mero hecho, la existencia de personas disfrazadas que combaten el crimen, cambia la perspectiva socio-política mundial.
La aparición del primer super-hombre, doctor Manhattan, acaba por desequilibrar la balanza. La escalada armamentística de la Guerra Fría está en su momento más crítico, los países se precipitan de forma inevitable a la Tercera Guerra Mundial y un Comediante ha muerto.
Yo empecé a ver esta película hace años, cuando abrí por primera vez el primer tomo de Watchmen. “Perro muerto en la acera, huellas de neumático en su tripa”. Me atrapó. Tenía los doce tomos encima de mi mesa, así que conforme se me acababa uno, me lanzaba al siguiente. Cuando llegué al último tomo, con escalofríos por todo el cuerpo, entendí por qué todo el mundo del cómic hablaba tanto y tan bien de la obra de Moore.
La terminé de ver anoche, claro está, en una sala de cine. Zack Snyder no es santo de la devoción de casi nadie del mundillo. Sus cámaras lentas y sus efectos especiales hipertróficos para “300” desagradaron a muchos aficionados. A mí me encantaron, así que no tenía queja alguna.
Durante el camino largo, difícil y peligroso que ha tenido la adaptación cinematográfica de Watchmen, han surgido voces a favor, en contra, apoyando una serie de doce capítulos o, incluso, una reescritura moderna de la obra. De repente, un día, le cayó el muerto encima a Zack y dijo: “Anda, Watchmen, ¿por qué no?”
Y el mundo le dijo: “¡Porque es imposible!”
Zack les respondió: “¿Y?”
Así que la hizo.
Como resumen para aquel que no quiera leer Spoilers, digo:
ME HA ENCANTADO
Roscharch es lo mejor de la película. Ozymandias, posiblemente, lo peor.
La falta de metraje se nota.
Ahora sí, Spoilers a mansalva. De la película, no solo del cómic:



INICIO DE LOS SPOILERS


Al comenzar el film, con ese amarillo característico del smiley, alejándose, seguido de una discusión en televisión sobre la cercanía de la guerra nuclear, presentando así al Comediante, es la mejor manera de poner en contexto la situación actual. Suena la música de “Nostalgia” de Veidt, una figura tras la puerta. Yo sé qué va a pasar. Mucha gente no.
Pero esto solo es un preludio. Un anuncio de lo que hay. Zack se toma una licencia: como están entrenados para combatir el crimen, son capaces de proezas que parecen sobrehumanas. Acepto la licencia, quizás otra gente no, pero yo voy al cine para divertirme, y a mí me divierte ver a gente atravesando paredes a puñetazos, qué queréis que os diga. Soy, en ocasiones, un hombre de gustos sencillos.
Tras ese prólogo, comienzan los títulos de crédito con una foto de los Minutemen, debajo de los cuáles viene el título de la película. Y, seguidamente, primer gran acierto. Una retrospectiva del Universo creado por More, con escenas clave de dicho universo que permiten comprender al que no ha leído los cómics parte del clima de decepción y depresión en cuanto al hecho de ser un héroe enmascarado. Al que ha leído los comics, simplemente, le entra un escalofrío cuando ve a Dollar Bill tumbado en el suelo, el Hombre Polilla peleando con los enfermeros, el Comediante sosteniendo el rifle que mató a Kennedy, Espectro de Seda I dibujada en los aviones americanos.
Y entonces, para mi sorpresa y babeo, Snyder hace un primer plano del Smiley manchado de sangre, se aleja, se ve a un hombre limpiando la sangre, y una figura sosteniendo un cartel “The end si Nigh”. Sigue alejándose, llega hasta el apartamento. Los policías discuten. Me parece estar leyendo el cómic. Cada palabra es calcada.
Digamos que en ese momento, la película me ganó a mí. Me atrapó completamente, llevándome por los rumbos que Snyder había planteado.
Las actuaciones van desde lo sublime (Roscharch y el Búho Nocturno II son, sencillamente, insuperables. Sobre todo el primero, llegando a ser una presencia enorme, impresionante, chocante, que te coge los dedos y amenaza con rompértelos si prestas atención a otro personaje), hasta lo corrientito (Espectro de Seda y Ozymandias, quedando este último un poco fuera de lugar. El actor hace todo lo posible, pero lo veo mal escogido por sus hechuras, comparado con los demás; ella, con toda la fuerza que tenía en el cómic, acaba siendo un poco “mujer florero”, justo lo contrario de lo que tenía que ser).
Sobre la trama, bueno, al haber leído el cómic mi única duda era: “¿Habrán quitado tal y cuál escena?” Pero no importaba. El simple hecho de ver tan bien reflejada cada una de las escenas de las viñetas era emoción suficiente como para seguir atado al filme.
Primera gran duda: “¿Aparecerá la violación de Espectro de Seda I?” Primera grata sorpresa. No se han ahorrado nada. Ni siquiera las acusaciones del Comediante. También primera decepción: han optado por darle un acento ruso a Justicia Encapuchada. ¡Hombre, no! ¡Si la gracia era no saber REALMENTE quién era! Pero es una decepción pequeña, ya siguen las escenas en Vietnam y, dioses, también está la escena de la mujer embarazada. No se ahorran la más mínima violencia, la más mínima implicación moral. Todo está ahí, violento, sucio, terrible. “El sueño americano.”
Eso se hace extensible a cada escena de Watchmen. ¿Qué se han ahorrado? Las tramas secundarias. Recortar en las tramas principales, lo suficiente para que quepan, no más.
¿Qué han cambiado? Y, más importante, ¿por qué? Bien, el cambio más importante lo conocía antes de ir al cine, como casi todo el mundo. Me gusta la solución. El Calamar es una licencia de serie B que le perdonamos a Moore porque su mundo es una ciencia ficción referencial (LLENO de referencias literarias), pero se lo perdonamos nosotros, que nos molan los calamares gigantes (Ïa, Ïa, Cthulhu Fhtagn) y las referencias literarias. Además, el elegir varias ciudades del Mundo, no exclusivamente Nueva York, fue una grata sorpresa. Se aleja del proselitismo y americanocentrismo que suelen tener las películas de superhéroes.
El siguiente cambio no me lo esperaba pero, que Moore me perdone, encaja. Dan advirtiendo a Adrian. ¿Por qué no? ¿Por qué iba a ser Roscharch el único preocupado por la seguridad de los demás? Además es un momento muy natural en la película.
Un detalle pequeño, irrelevante, pero sé que más de uno se dio cuenta. El niño al que Kovac le hace unas caricias no está fumando. Tampoco fuma Espectro de Seda II. Ni siquiera los malos malotes. Bueno, han puesto el desnudo integral de Dr Manhattan y toda la violencia explícita y moral del cómic. Puedo perdonarles esta licencia a favor de la lucha contra el cáncer.
Y, finalmente, el cambio que menos me ha gustado y, de hecho, es para mí el único punto negativo de la película. La salida del Dr Manhattan de la tierra. Prefiero el cómic, cómo contempla con benevolencia a Dan y a Lauri para, después, derribar todo el argumento de Adrian. “¿El fin justifica los medios?” “Nada termina, Adrian, nada.” Dejando al hombre más listo del mundo sumido en la mayor de las tristezas.



FIN DEL SPOILER


Pero al margen de eso, es una película genial, intensa, comprensible para el neófito (aunque con algún que otro momento de “pregunta al friki” sobre detalles menores). Calca las escenas y los diálogos cuando tiene que hacerlo, añade acción cuando lo necesita y cambia lo que tiene que cambiar. Los efectos especiales van desde lo “mmm, canta un poco el señor azul” a lo “O_O LE ESTOY VIENDO LAS PECAS AL DR MANHATTAN” llegando a la cúspide con la fortaleza de cristal que fabrica en Marte, simplemente ESPECTACULAR.
Épica, llena de momentos moralmente inciertos y violencias necesarias. Conmueve y remueve al espectador.
Veré la versión extendida. Sin duda. Si esto es la película mutilada, la experiencia con el metraje ausente tiene que ser, simplemente, genial.
LO MEJOR: Roscharch.
LO PEOR: Ozymandias.
10’5/12